Pavel Giroud: Estoy en una etapa muy fértil, más que nunca.
  • 19
  • 08
Pavel Giroud

Pavel Giroud: Estoy en una etapa muy fértil, más que nunca.
Por Danae C Diéguez

 

 

Cuando me senté en el cine a ver El acompañante me provocaban varias cosas: he seguido film tras film la obra de Pavel Giroud; además de, ya radicada en Miami, la posibilidad de ver una película reciente de la isla dentro del Festival de Cine de Miami era una experiencia cercana a cómo te enfrentas con las nostalgias, a ello sumamos el argumento, seductor en sí mismo. Todas, razones igual de importantes para convencerme de estar esa noche, muy cercana a la pantalla grande, disfrutando de la película. Lo que quizás no preví fue el sacudón emocional que me provocó. La mezcla entre esas tesituras emocionales e intelectuales que el filme genera y que logran escarbar, casi como un escalpelo, en nuestra película personal, la de muestras vidas de la mano de las de nuestra Nación. Por ello ni un reproche cuando el proyecto Bach Media me pide entrevistara a Pavel, para mí un gusto, una oportunidad de intercambio con un creador inteligente y muy sagaz, una de las voces más interesantes del cine cubano contemporáneo junto a sus colegas de generación y otros más jóvenes que van marcando un pulso diferente para el cine cubano. Agradezco sus respuestas inteligentes, su tiempo dedicado a escribir e intercambiar por email, todo ello en medio de esa carrera vertiginosa que su filme ha tenido en numerosos festivales por Europa, Asia, América.

 
En estos días ya se estrena comercialmente en Miami y al fin, en septiembre, en las salas de cine de Cuba, con un público que sabemos no engaña, no se contiene, vibra, exclama…toda una oportunidad para este filme duro y sincero, un filme de verdades.

 

 
Danae Diéguez: El acompañante es una película necesaria en la que demuestras lo que ya venías anunciando en tus filmes anteriores: tu capacidad para contar historias, narrar casi académicamente y lograr las emociones y pasiones que sabes desatan tus historias. He leído que te interesa narrar y entretener, mantener esa dramaturgia clásica para llegar a los públicos de forma más eficaz. Teniendo en cuenta que esa tendencia ha primado en el cine cubano –unas veces más lograda y otras, menos ¿qué crees que viene a aportarle tu cine al panorama cinematográfico cubano?

 

Pavel Giroud: Cuando dije eso me refería puntualmente a El acompañante y tenía una razón que lo condicionó. Para mí era tan importante movilizar a las personas sobre temas, situaciones históricas y principios humanos, que no merecía la pena adoptar una postura críptica y desafiante hacia el espectador, sino todo lo contrario. Aun así, jamás he renunciado a un arma tan poderosa como la metáfora, de la cual está llena El Acompañante. Hace poco en una conmovedora nota que me escribió Abilio Estévez, tras ver la película, me dijo que sin hablar explícitamente de política, había hecho una demoledora película política sobre nuestro país. A veces, cuando se me tilda de académico siento que de alguna se me llama “pecador”. De hecho cuando ha aparecido un punto “negativo” en las críticas sobre la película, es justo ese (así que no me puedo quejar); como si fuese pecado, y peor aún, como si fuese fácil lograrlo. Cuando hablo de entretenimiento no imagino a un espectador comiendo palomitas, sino a alguien agarrado a la butaca, con la atención puesta en la pantalla e incapaz de probar una sola palomita. Eso se puede lograr (o no) desde la densidad de Antonioni, la sencillez aterradora de Haneke, la frescura juvenil de Dolan o la ligereza de Landis. Siempre he dicho que para mí, la película más entretenida del cine Cubano es “Memorias del Subdesarrollo” y curiosamente, para muchos, es la mejor.

 

 

la edad de la peseta

Le edad de la peseta (2007) Director Pavel Giroud. En la foto: Iván Carrera y Carla Paneca

 

 

Hablas de la narrativa clásica como tendencia en el cine cubano, pero una cosa es lo que te impones y otra, lo que logras. El cine Cubano, en su generalidad (porque hay notabilísimas excepciones) ha dependido mucho, hasta la saciedad, de los diálogos. Muchas películas nuestras pueden ser escuchadas por la radio y no se pierde nada importante. La cámara se usa para mostrar a los actores y quizá establecer una locación; el sonido se reduce a diálogos y música (con pajaritos de fondo, si es de día, grillos, si es de noche). La imagen y el sonido como recursos expresivos, más allá de lo que te nombro, ha sido minimizado al límite. Yo no quiero hacer ese cine. No sé si lo he logrado o si lo lograré, pero lo que sé es que “no lo quiero hacer”. A mí me motiva el uso de las armas que el cine y solo el cine, te ofrece y sí, me siento más capacitado para la narración, que para la poesía, aun cuando cargue de poesía mi narrativa; también me motiva más la acción que la contemplación, aun cuando en casi todo lo que hecho, hayan momentos contemplativos. Muchos, incluidos quienes distribuyen mi película en Francia, me han dicho que lo más difícil de colocarme es que no hago un cine suficientemente comercial ni suficientemente raro. En la propia película yo le hago un guiño a eso. La primera parte es seca, sin música, distante y las acciones y el ritmo interno se tornan densos. Justo en un punto de giro dramático a mitad de la cinta, establezco también un punto de giro estético. Entra la música, el montaje es más dinámico y sube su intensidad hasta que una exhalación la corta y nos devuelve nuevamente al inicio. Pese a ser, en apariencia, mi película más regida al paradigma cinematográfico, es la que más me ha costado perfilar, para que así quede.

 

En el cine el espectador es el complemento final de un sistema y no digo que haya que complacerlo, sino seducirlo. A mí no me motiva ponerme frenos, de modo que establecer como premisa que El acompañante es el cine que quise, quiero y querré hacer, sería limitar mis fronteras. No sé cómo será mi próxima película. Si me pongo a pensar en que debo aportar algo al cine cubano perdería la esencia misma de la creación, el placer que ello me genera. ¿Mientras parías a tu hijo, y luego, cuando lo tuviste por primera vez lactando, pensabas en el futuro ingeniero que le ibas a dar a la sociedad o simplemente vivías ese momento?

 

 

The Companion

El Acompañante (2015) Director: Pavel Giroud. En la foto Yailene Sierra y Yotuel Romero

DD: Insisto en que tu película es una estocada fuerte para releer la Historia, y sobre todo para nombrar lo silenciado, ese afán de ocultamiento en el que crecimos en el que a vox populi sabíamos que no todo estaba dicho, el tema que escoges lo pone en la palestra pública y desnuda rostros, nos mira de frente como nación, como un espejo en el que se refleja lo no evidente. ¿Qué te proponías con el filme más allá de la historia narrada?

 

 

 

PG: La historia fue lo último en surgir. El tema condicionó la trama. Me interesaba hablar del SIDA en Cuba, me interesaba además que fuera una historia vigente, exponer algo nuevo sobre la enfermedad, la manera en que llegó a Cuba, las medidas tomadas por las autoridades para evitar una epidemia en un país altamente sexual, condicionado a una ideología, a una cultura machista que esa enfermedad ponía en crisis, justo en un período histórico en el que todo parecía color de rosa, pero que en realidad era un volcán dormido. La dicotomía que se establecía como todo en Cuba, donde siempre estás entre la espada y la pared, por ejemplo: ¿qué prefieres, morirte libre como un perro callejero en Estados Unidos o vivir prisionero tras un muro con tratamiento médico de primera y buena alimentación? Tenía claro que mi protagonista no iba a ser un homosexual, tenía claro que un personaje sano iba a tener sexo con otro contagiado, porque eran condicionantes para el mensaje que pretendía. Pero como vez, apenas eran ideas sueltas. Cuando di con el acompañante me dije: encontré a mi protagonista. Crecí con dudas sobre muchas historias que me acompañaron, ahora estoy aprovechando mi profesión para darles respuestas o al menos intentar buscarlas.

 

 

DD: Eres muy cuidadoso con toda la puesta en escena, por momentos se nota la búsqueda de esa perfección en la imagen que te viene, supongo, de tu formación de base como diseñador. ¿A qué elementos le prestas más atención al construir la escena en términos visuales?

 

PG: Yo no me destacaba por ser un diseñador exquisito, más bien lo contrario. Puede que muchos de mis colegas, que estudiaron conmigo, certifiquen que era un chapucero, porque lo era. Llegué a entregar trabajos húmedos con mis huellas dactilares sobre la pintura. No era un buen ejecutor de ideas, cosa que puedo hacer en el cine, porque mis ideas son ejecutadas por otros. Nunca me he puesto a pensar en ello, pese a que me lo preguntan una y otra vez. Siempre digo lo mismo, que lo importante de haber estudiado diseño son dos cosas. La primera, es la metodología de trabajo y la precisión que ello condiciona. Un objeto tiene elementos esenciales sin los cuales no sería ese objeto. Una cafetera, tenga el diseño que tenga, debe tener un asa, un recipiente para el agua, un filtro para que no pase la borra y una boquilla para servir. El resto depende de si te llamas Philippe Starck o Jasper Morrison y tu manera de concebir ese objeto. Una película es lo mismo. Para contar esta historia necesitas estos elementos. Una misma historia puede ser muy diferente si la filma Spielberg o Bruno Dumont. El otro beneficio que me ha aportado mi profesión previa es el diálogo creativo. Un diseñador está sometido a rebate de ideas, por parte del jefe de la agencia, luego de sus clientes; un cineasta está en diálogo constante. Las ideas van hacia un lado y del otro hay una especie de tenista que te puede devolver la pelota con una potencia insospechada. Creo que una de mis virtudes es haber aprendido a escuchar a cada implicado.

 

 

Nada Juan Carlos Cremata

Nada (2001) Director: Juan Carlos Cremata.                                     Cartel diseñado por Pavel Giroud

 

DD: He seguido el itinerario de presentaciones de la película y veo que has hecho un recorrido amplio y sistemático, algo no muy común con el cine cubano en el que el tema distribución siempre ha sido uno de sus lados débiles. ¿Cómo trabajaste esa etapa de la película? ¿Cuáles crees haya sido el mérito en ese sentido?

 

PG: Desde que comencé en el cine, con mis primeros cortos, he sido independiente. Pese a haber hecho películas con el ICAIC (una por encargo de ellos y otra por condicionantes de un premio que obtuve), fueron relaciones contractuales entre un independiente y la institución. Nunca fui un asalariado del ICAIC, como se ha insinuado alguna vez. Una de las razones que me hicieron acometer El acompañante de manera independiente fue eso que nombras. No generan ningún tipo de estrategia a partir del último día de rodaje (que tienden a organizarse bien porque hay buenos directores de producción). No olvido cuando estrenamos La Edad de la peseta, en Toronto y aparecieron agentes de ventas internacionales interesadísimos en manejar la película, pero el ICAIC no lo permitió porque tenía sus propios agentes de venta. Debo reconocer que “La edad…” se sigue vendiendo bien y es algo que lleva el ICAIC, pero es una suerte que no han tenido otras películas. Se encierran en un formato operacional que da poco margen a la expansión. Es una pena que muchas películas cubanas queden solo en el circuito de la calle 23, y son precisamente las del ICAIC, porque las independientes están colocándose bastante bien. Creo que una excepción es Conducta, que ha tenido un recorrido notable, pero aún amparada por instituciones, es una cinta que llevó Ernesto Daranas con mucha independencia y control. El resto de las que logran un camino decoroso, en su mayoría, son independientes: Las de Carlos Machado, Carlos Lechuga, Kiki Álvarez y la mía, que han cumplido con una digna ruta en festivales de prestigio, milagro que ocurre, justo cuando el mundo de los festivales es cada vez más complicado. Si antes los líderes fuera del star system eran los directores y luego los críticos, ahora ese poder de influencia lo tienen los seleccionadores y programadores de los festivales, que quizá arrastran ciertos prejuicios del cine cubano que nos antecedió (heredero de una época dorada). Salvo el caso de Fernando Pérez y alguna obra aislada, el cine cubano desapareció. Nuestras cintas generalmente vienen calzadas con productores o agentes de poder limitado, que no pocas veces logran milagros a base de persistencia y fe en sus proyectos. Los festivales están generando problemas muy similares al del mercado. Aunque desde otra postura, se va tornando igual de dictatorial. Es otro mainstream paralelo, con sus propias estrellas y códigos estéticos. Creo que el mérito es haber trazado una estrategia entre productores y nuestro agente de ventas, que viene con la película desde que era un argumento, ni siquiera un guión. ¿Pudo haber sido mejor? seguramente, pero con la película que tengo, tal cual está el ambiente y sin ser conformista, está siendo un digno recorrido.

 

 

Yotuel Romero

El Acompañante (2015) Director: Pave Giroud. En la foto: Yotuel Romero

DD: Tu película ha recorrido muchos lugares y pronto se estrena en las salas de cine de Miami y en septiembre al fin en Cuba. ¿Por qué la demora en los circuitos de exhibición cubanos, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que en el Festival de cine de La Habana fue acogida muy bien por el público?

 

 

 

 

 

 

PG: Esa pregunta no es para mí, sino para los que se encargan de eso. Me gustaría leer la respuesta tanto como tú. La película arrancó en Busán, el gran festival asiático, hace un año, ha viajado por medio mundo y se estrenará en salas de Francia antes que en Cuba. Valora además que en Cuba no está Warner, Paramount o Sony presionando a los exhibidores con sus superproducciones, que son las que generan ingresos. En Cuba estrenan Spiderman sin presión de mercado, en copias pirata, después que medio país la vio del paquete semanal, mientras hay mucho cine nacional engavetado. Eso, en un país que se vanagloria de potenciar su cultura nacional, debería provocar vergüenza.

 

 

DD: Pavel, has sido no solo un cineasta que habla desde las imágenes, siempre hemos escuchado tus criterios sobre lo que pasa en Cuba y su cinematografía. Eres un cineasta elocuente y de pensamiento… ¿Qué opinión te merece el cine cubano hoy? Te atreverías a definir el sentido de ser un cineasta cubano hoy en el s XXI?

 

PG: Merece una reflexión muy seria. Sintetizándolo, te diría que es más plural que nunca. Creo que hay ya una clara línea que demarca el cine oficial del independiente. El segundo sintoniza más con el panorama internacional; aun cuando es un cine que para financiarse deba hacer malabares, dado que en Cuba no hay ningún soporte para él. Ni fondos de ayuda, ni incentivos fiscales de los cuales aprovecharse, ni una ley de cine que por mero cumplimiento de requisitos las avale como cine nacional. Ese cine es susceptible a cualquier arbitrariedad institucional o gubernamental. El primero es una especie de huerta local que auto-abastece las demandas nacionales y no da muchos problemas. Incluso estando bien hechas algunas de ellas, el precio que paga lo expedito de su realización, es la invisibilidad más allá de las aguas jurisdiccionales. Alguna logra un tour por universidades foráneas, o se presentan en ciclos puntuales de homenaje a Cuba, pero no mucho más. Es víctima de un sistema disfuncional, del cual los independientes se pueden demarcar. Te hablo a grandes rasgos del cine profesional, porque si nos adentramos en el que hacen los jóvenes estudiantes o aficionados, hay tela. Ser un cineasta cubano hoy es bien diferente a lo que fue hace medio siglo. Basta con ver que la primera ley cultural de la revolución, fue la ley de cine y hoy día es quizá la última de la lista. Y es lógico de entender si te sumerges en su lógica. En el año 59, el vehículo más funcional para expandir la nueva Cuba era el cine. Las primeras películas eran historias vinculadas al proceso revolucionario y llegaban a Europa, donde la izquierda intelectual estableció una empatía con lo que en Cuba ocurría. El cine resultaba muy provechoso. Salía de Cuba lo que se quería saliera y el resto, a la gaveta, sin posibilidad alguna de filtración. Hoy el cine es inservible para esos propósitos, con la aparición de internet y más aún, con la voluntad de los cineastas de sacar historias de una realidad no siempre amable.

 

 

DD: Una pregunta que se impone, creo ¿Qué crees sucede con la Ley de cine y el aplazamiento constante de una solución? ¿Qué opinas que debe hacerse? ¿Cuánto crees que ayudaría al cine cubano una Ley como esa?

 

PG: De esa hoguera solo queda el humo.

 

 

DD: ¿Qué esperas de la exhibición de tu película en Cuba? ¿Cómo quisieras fuera recibida por la gente?

 

Pavel Giroud

Pavel Giroud: Director de cine

PG: Estoy optimista porque ya vi la reacción en el festival. Fue más cálida de lo que preví. Me han pasado cosas muy hermosas con la película, pero sin duda alguna, la más notable fue la sintonía que generó con las personas involucradas en la causa VIH. Para mí fue vital que gente que vivió en el sanatorio en esa época, acompañantes, personal de salud y recién contagiados, se hayan visto reflejados en la película. Mis productores sabían que ese era mi mayor conflicto a nivel ético y por eso motivaron unas proyecciones para ellos. Fue muy gratificante, tanto como las multitudinarias proyecciones del Yara o Chaplin.

 

 

 

Una de las proyecciones fue en este último a las 10:00 am y llovía a cántaros. Pensé presentar la película a diez personas, cuando vi el cine repleto de gente mojada, se me apretó el pecho. Creo que el tema de la película y sus intérpretes son una buena combinación seductora para el público cubano. La película ha sido premiada por la audiencia de Miami, Toulouse, Málaga; en la Habana quedó segunda el último día después de estar como favorita todo el festival y, aunque no concursaba en Korea, Chicago y otros festivales, ha tenido muy buena respuesta de sus públicos. También en New York, donde además de ser premiada por el jurado, recibió una de las mejores acogidas que ha tenido, pero cambio todo eso por verla en el cine Yara una semana entera.

 
DD: El acompañante es un filme de madurez, al menos así lo veo. ¿Qué pasa ahora? Cómo sigue el cineasta Pavel Giroud después de este camino?

 

PG: Si, en el proceso de El acompañante ocurrieron cosas en mi vida que incidieron notablemente en la película. Comencé a gestarla soltero y sin hijo. La terminé casado y con un hijo yendo al colegio. Mi coraza emocional se abrió a nuevas sensaciones y todo ello se advierte en la película, sobre todo si has visto mis trabajos previos. Yo no he parado de generar proyectos desde que se terminó El acompañante. Tengo tres guiones terminados, todos vinculados a Cuba. Estoy trabajando como guionista en dos películas, una española y otra dominicana. Hay varios proyectos en desarrollo. Estoy en una etapa muy fértil, más que nunca.

More News
noticiero ICAIC
  • 8 Ago 2016
  • 0
Notas sobre la formación del canon documental cubano Por Cinthya Cabrera   En el caso de Cuba, para comprender el canon del documental, es preciso...
Santa y Andres
  • 30 Ago 2016
  • 0
Carlos Lechuga: “mucha gente se sentirá identificada con mi película” Por: Andy Muñoz Alfonso       Para Carlos Lechuga (La Habana, 1983) lo más...
Ricardo Figueredo durante el rodaje de película
  • 1 Ago 2016
  • 0
Ricardo Figueredo: “Me gusta hacer cine independiente” Por : Andy Muñoz Alfonso   El próximo 2 de agosto, en la Embajada de Noruega de La Habana,...