El hombre detrás de la cámara. Un perfil de Jonal Cosculluela
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Jonal youtube

Por Andy Muzalf

Jonal Coscullela no va a programas en vivo de la televisión. O evita ir siempre que le sea posible.

Eso no sería un problema, por ejemplo, para la muchacha que nos acaba de servir café sobre la mesa de la cafetería en la que estamos conversando. Pero para Jonal sí, porque Jonal es director de cine y tiene que promocionar su obra por todas las vías posibles.

– Simplemente no puedo: me quedo en blanco y no sé qué decir, me confiesa antes de probar el café bombón pedido minutos antes. Ya se había comido el caramelillo que viene para endulzarse la boca después del café y me pareció extraño. Estaba nervioso. “En realidad no me gusta dar ningún tipo de entrevista”, me dirá después.

En algún momento a Jonal le gustaba salir frente a las cámaras: actuó en algunas aventuras de la televisión cubana. Su padre, René Cosculluela, era actor y fue quien lo motivó a actuar siendo apenas un niño.

–Aquello me gustó. Me volví famoso en la escuela porque todo el mundo me veía actuando en las aventuras. Pero cometí el error de verme yo mismo en la pantalla del televisor, cosa que nunca había hecho, y me rechacé de un modo espantoso. Más nunca me he parado delante de una cámara.

Jonal ya se sentía más cómodo con la entrevista y empezó a beber su café.

– ¿Ya ves? Acabo de ir a la génesis del conflicto.

– Parece que a él no le hace falta ninguna terapia para alcanzar el insight, se burló la mujer que estaba en la mesa con nosotros. Ella, Maritza Ceballos, y Jonal habían llegado de manos a la entrevista.

– Por eso a mí no me gusta que los actores de mis películas se miren en la pantalla luego de terminar una escena, dijo el del café bombón. Maritza, por ejemplo, tiene la teoría que el actor que va a verse en la pantalla no es buen actor.

– Será porque no están seguros de lo que hicieron, digo.

– Es que generalmente, cuando se ven, empeoran. Eso fue lo que me pasó a mí. Yo iba a ser muy buen actor pero me vi.

Desde ese momento, Jonal prefiere estar detrás de la cámara. Observar antes que ser observado.

***

Esteban, la ópera prima de Jonal Cosculluela y el estreno como productora de Maritza Ceballos, fue ampliamente vista en Cuba en el 2016. En los próximos meses de este 2017 estará exhibiéndose en el Panafrican Film Festival de Los Ángeles, en el Havana Film Festival de Nueva York y en el Chicago Latino Film Festival.

– Creo que uno de los problemas fundamentales de hacer cine en Cuba es la distribución. Que se nos abran las puertas en Estados Unidos es importantísimo, afirma Jonal. Nuestro distribuidor, continúa, es Imagine, una empresa asociada a MediaPro y la encargada de comercializarnos por el mundo entero. Tuvimos varias presentaciones en España y en el Festival de Cine de Huelva ganamos algunos premios.

El que se estaba tomando el café bombón justo a mi lado, en una cafetería de Miramar, había entrado en la televisión en 1998 como Boom Man y asistente de sonido de la teleserie El conde de Montecristo. “Allí me picó el bichito del arte y del audiovisual y hasta ahora nunca me ha soltado”. Más tarde, fue a trabajar al Canal Educativo de la Televisión Cubana, igualmente como sonidista.

– Desde el sonido conocí a muchos directores. Me di cuenta de que cuando un director maneja todas las especialidades (que las conozca de verdad porque las haya vivido y trabajado), le es mucho más sencillo el diálogo con los especialistas a la hora de pedirles lo que necesita lograr.

 

Jonal y Maritza 2

Jonal (a la derecha, sentado frente al monitor): “Nosotros hicimos la película que quisimos, tal vez porque Esteban es políticamente noble”.

 

En ese entonces se propuso como meta pasar por todas las especialidades: trabajarlas y disfrutarlas. Así, luego de estar varios años como sonidista, se pasó a camarógrafo (“pero me di cuenta de que era malísimo con la cámara: las tomas, los encuadres, la composición y ese tipo de cosas no se medan muy bien”) y más tarde a la edición.

– ¿Cómo saltas de la televisión al cine?, le pregunto.

– Porque entro en la FAMCA (Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte). Voy con mi piquete a probar suerte,ya que las pruebas para entrar en la Facultad son bastante exigentes. Resulta que entramos cuatro o cinco. Yo ingresé por la especialidad de edición, pero en realidad me interesaba más la dirección. Para poder cambiarme tuve entonces que realizar un corto, lo que me valió el cambio para esa especialidad.

Jonal terminó la Facultad como como director, en el 2010. Lo hizo con un telefilme para el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que se llamó Room for Rent.

Después hace la codirección de dos telenovelas, hasta que Amílcar Salatti se apareció con el guion de Esteban, pensado primeramente para la televisión y que Vilma Montesinos (productora de la televisión cubana) aconsejó que se hiciera una película con aquello. “Empecé como a empujar el proyecto y fueron cuatro años en los que Maritza y yo fuimos poco a poco tocando puertas hasta que se logró sacar la película”.

– Como el guion estaba pensado para la televisión hubo que hacer un proceso de rescritura, me comenta Maritza Ceballos. La producción la hicieron los Estudios Colibrí, RTV Comercial y MediaPro. El ICAIC no tuvo nada que ver.

– En realidad la producción lo que hizo fue buscar el dinero, interrumpió Jonal. Cuando empezaron a realizar la película no existía en cine la figura de un creador autónomo que tuviera una cuenta en la cual pudieran poner el dinero aquellos que quisieran ayudar.

– Lo que hice entonces, intervino Maritza, fue poner de acuerdo a las partes y poner todo el fondo recolectado en manos de RTV Comercial. Se hizo una producción prácticamente independiente. Por eso insistimos mucho en que Esteban es casi independiente: se hizo toda la gestión independiente.

(Para La increíble historia de Juan sin Nada, estrenada en 2016, Ricardo Figueredo llevó a cabo algo parecido, una especie de crowdfounding analógico que lo ayudó a recaudar fondos para realizar un documental que analiza la economía cubana desde la perspectiva de un obrero común).

Sobre cine independiente en Cuba hablaríamos más adelante. Ahora quería saber las temáticas o problemáticas de la sociedad, concretamente la cubana, que más le interesa representar en sus audiovisuales.

– En mi obra es recurrente el tema de la estructura familiar y el de la separación de los padres (Esteban tiene que ver mucho con la importancia de los padres en la formación de los niños). Lo fundamental es identificarme con la historia, que las personas puedan identificarse también: que sean universales. Por ejemplo, el próximo guion que estamos preparando es de un muchacho de unos dieciocho años que no tiene la figura paterna y entonces lo que busca como patrón no es lo más indicado y empieza a moverse por caminos oscuros.

– En una primera película ningún director se puede dar cuenta de qué es lo que le queda bien o mal, opinó Maritza. Es la ocasión de sacar todo lo que no repetirás. Cuando decidimos que vamos a emprender un proyecto juntos, queremos siempre que tenga que ver con sacar la belleza de lo feo.

–Lo que decidimos con Esteban fue tratar de contar una historia que, aunque cruda, descarnada y fuerte, tuviera una riqueza estética. Yo creo que ese cine demasiado crudo y naturalista es una etapa que Latinoamérica ya superó: podemos contar historias crudas, pero desde la belleza y el cuidado estético, sin llegar a poner todo color de rosa ni mucho menos. Eso es lo que quiero lograr en mis próximos proyectos.

***

Maritza no se está tranquila en su asiento. El tema del cine latinoamericano le interesa, pero estamos en una mesa justo delante de la barra y la gente nos interrumpe constantemente. “Así no puedo hablar”, se queja. En el televisor de la cafetería suena también alguna ruidosa canción de moda y decidimos finalmente salir a un espacio contiguo, una especie de balcón con una mesa libre. Más cómodos, comienza a hablar.

– Hay muchas buenas historias en el cine cubano y en el latinoamericano. El cine de la región es más autoral, contrariamente a Hollywood y a buena parte del cine europeo. Es así por una cuestión de que estos últimos responden a un mercado real y lo que les interesa es ser bien obvios y contar las mismas historias para llegar a mayor cantidad de gente del modo más claro posible. En Latinoamérica hay que entender que el cine es para entretener, pero también es arte…

– El cine no es una escuela, interrumpió Jonal. La gente va a divertirse, a entretenerse o a sentir cosas. Evidentemente recibirán mensajes, pero lo más importante es intercambiar emociones con el espectador.

A Jonal le gustan las historias humanas, “para que el público de cualquier parte del mundo se pueda identificar y sacarle emociones y sensaciones”. En Esteban el contexto no es un personaje. No cobra protagonismo. Prefiere mostrar la miseria interior que la exterior, los conflictos humanos.

– La miseria exterior se resuelve con una buena dirección de arte. Para la miseria interior de un personaje tienes que trabajar sus motivaciones, sus emociones, su forma de comportarse, qué historia hay detrás de él… Cuesta un poquito más. Cuando construyes bien un personaje logras una mejor comunicación.

– Pero en la mayoría de las películas cubanas la carga del contexto es muy fuerte, continuó.

– Hay una imagen Cuba prestablecida que el espectador promedio está preparado ya para recibir, dijo Maritza. Si la cambias puede que el mercado no lo asuma tan bien. Cuando una película cubana no trata lo mismo de siempre entonces las preguntas son dónde la pongo, cómo la pongo, a quién se la distribuyo… se necesita más de implicación para llevar adelante un proyecto que no tengan estas características prestablecidas.

***

Varios cineastas cubanos han optado desde hace un tiempo por hacer sus películas con productoras no estatales y en su lugar aplican a fondos extranjeros para financiar sus proyectos. Algunos dicen que optan por esta vía porque tratan temas molestos para el que ha sido históricamente el único y mayor productor y distribuidor de películas en Cuba luego de 1959 (el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, ICAIC), además de por las continuas trabas en los mecanismos de la institución. Estos realizadores suelen llamarse con frecuencia “independientes”.

El tema de la independencia en el cine cubano siempre me ha parecido contradictorio. ¿Hasta qué punto pueden ser “independientes” (quiero decir, libres para escoger el tema o el tratamiento estético)? ¿Independencia del ICAIC significa necesariamente independencia de pensamiento? ¿Ya se les puede llamar movimiento?

– Se está realizando cine fuera del ICAIC, dice convencido Jonal. De cinco películas que se hacían al año estamos casi en ocho o nueve gracias al cine independiente. Y no solo en cantidad, sino en variedad temática y de estilos. Creo que la libertad para tratar otros temas también es mayor. En mi caso no sé si con el ICAIC hubiera tenido muchas trabas. Yo no tuve esa “mano de hierro” que decidió qué podía tener y qué no. Todo el tiempo estuvimos esperando que la mano divina sin rostro y censura-todo llegara y metiera la cuchareta en algún momento pero nunca pasó.

– Entonces afirmas que hay un movimiento de cine independiente en la Isla.

– Sí, hay un cine independiente que ha venido a oxigenar al cine cubano en general.

Maritza, que había estado revisando su teléfono, se sumó nuevamente a la conversación.

– Aquí es muy difícil que un cineasta tenga el dinero para producir su película. Lo que hace con su proyecto es tratar de que varias entidades lo financien, o ganar un fondo para cine. Ese es el espíritu independiente que tiene el cine cubano. ¿Qué es lo que sí es independiente? Son las ideas de ese cine. Cada cual está haciendo la película que quiere hacer, eso es lo que es bueno, y tener resultados que se están viendo. Esteban, por ejemplo, es una historia contemporánea, con fondos institucionales, pero el proyecto no lo encargó nadie.

(Más tarde me contaría que en un momento decisivo de la realización de la película tuvieron que acudir al fondo de la Embajada de Noruega en Cuba).

Sin embargo, para Maritza, periodista de formación, en el cine cubano más contemporáneo hay mucha necesidad de hablar de la historia y muchos realizadores buscando fragmentos de la historia de Cuba para hacer cine independiente. “Las películas con resultados y que se están viendo no cuentan la historia reciente: son de los noventa o de los ochenta, o lo que es lo mismo, temáticas que no estaban en la industria de cine cubana”.

– El tema de la distribución también me preocupa mucho, interrumpió Jonal y continuó con la importancia de una Ley de Cine en Cuba:

– Una Ley de Cine en estos momentos viene a ser un paso superior para la protección de nosotros mismos. Hay una especie de descuido ahora que no hubo al principio de la Revolución. El oxígeno que ha venido a insuflar el cine independiente ha creado un temor general y entonces hay como temáticas vedadas. Bueno, hagamos una Ley de Cine y busquemos la manera de que todos tengamos el mismo interés y que no sea exclusivo. El Festival de Cine de La Habana no puede ser excluyente, menos con una obra cubana, ¡ni que hiciéramos veinticinco películas al año para darnos el lujo de sacar una película cubana del Festival!

– La Ley de Cine tiene que preocuparse por lo que se exhiba y pondrá sus normas para que todo el mundo asuma las reglas, propuso Maritza.

– Al cine independiente hay que regularlo, hay que incluirlo y hay que fomentar que hagan más producciones. Este es el cine que está poniendo a Cuba en la mayoría de los festivales que hay ahora mismo en el mundo. Es como Facebook y Twitter, si tú no estás en las redes sociales no existes, si tu país no tiene un cine, no tiene imagen, no existe. El cine independiente viene a sacar la cara por el país.

Joal Cosculluela y Maritza Ceballos durante el rodaje de Esteban. “Nadie tiene el derecho de detener al que quiera hacer y decir con una obra sus inquietudes, sus motivaciones. No está bien, no es inteligente ni inclusivo”, dice Maritza.

Jonal Cosculluela y Maritza Ceballos durante el rodaje de Esteban. “Nadie tiene el derecho de detener al que quiera hacer y decir con una obra sus inquietudes, sus motivaciones. No está bien, no es inteligente ni inclusivo”, dice Maritza.

***

El cine en Cuba, luego de la fundación del ICAIC, ha sido mayormente un cine de arte y de autor, o sea, que el director es la figura central y la que decide durante las diferentes etapas del proceso de realización. Sin embargo, últimamente (y con el auge de otras formas de financiación) la figura del productor se ha hecho cada vez más importante, así como la preocupación por conseguir dinero para realizar la película y que esa película de ganancias.

Para el que pidió café bombón, el independiente tiene que buscar la manera de que el dinero regrese, por eso tiene que buscar un equipo reducido y capaz.

– Hay dos puntos importantísimos que separan la industria del cine independiente, reflexionó Jonal. Uno es la motivación y el otro la responsabilidad. Cuando trabajas en una institución, tienes un salario fijo establecido y te da lo mismo cualquier problema que surja. Sin embargo, en el sector privado hay un nivel de compromiso tal que los problemas tienen que solucionarse en el instante.

– La gente trabaja por dinero o por pasión, especuló la que había llegado de la mano de Jonal. Con un proyecto de poco dinero si no tienes pasión no puedes trabajar y eso es lo que hace el cine independiente. Al final todo el que trabaja en una película independiente no se hace rico, al contrario, a veces gastasdel dinero que supuestamente vas a ganar.

Antes de convertirse en productora, Maritza Ceballos, la que había llegado de la mano de Jonal y se tomaba ahora su tercer café, hizo tanto prensa escrita como televisiva. Para ella entre el ejercicio del periodismo y la producción hay mucho en común pues el periodista al final tiene que generar las fuentes que va a usar, escoger los lugares, las locaciones…

– Y cuando se sale a buscar presupuesto, interrumpió Cosculluela, haber estudiado periodismo es muy ventajoso para concertar entrevistas, enamorar personas, darles la vuelta y venderles el proyecto. Lo mío es hacer cine y hacer películas, pero a la hora de conversar soy bastante lacónico.Pero tengo la ventaja esa, me voy con mi productora a tocar puertas con mi guion abajo del brazo, Mari inicia la conversación, o la inicio yo con una breve introducción, pero después la suelto a ella.

Maritza no pudo disimular una estruendosa carcajada.

– Él también es tremendo productor: convence a la gente a trabajar sin ganar dinero. A mí me gusta pagarle a la gente; poco, pero pagarle.

***

A Jonal Cosculluela le molesta mucho que le digan que su ópera prima tuvo mucha suerte. Esteban, aclara, lo que tuvo fue un batallón de gente trabajando y sacrificándose mucho durante cuatro años.

– Suerte es que haya tenido un excelente recibimiento para ser una película tan “sencilla” o tan poco ostentosa. Que participara Chucho Valdés no fue suerte, Maritza tuvo que buscarlo y convencerlo hasta que al final se enamoró del proyecto.

Con Cucho Valdés ocurrió algo que Jonal no había contado hasta ahora. Como el músico cubano tiene una agenda apretadísima de conciertos y presentaciones le propone que fuera para su estudio en Málaga porque sería más cómodo para él. Una vez allí, cuenta Jonal, Chucho fue a comprar un piano para hacer la música de la película (“¡un piano solo para hacer la música deEsteban!”) y cuando entró habían alrededor de seis, pero el que estaba al fondo fue el que le gustó más.

Ese piano estaba comprometido para un concierto al otro día y no se lo podían vender.

– “No importa, vamos a revisar los que tienes”, cuenta Jonal que le dijo Chucho al vendedor.

Pero el fundador de Irakere seguía empecinado en que ese era el piano indicado, así que lo revisó como a los otros y, cuando le levantó la tapa estaba firmado por Bebo Valdés, su padre. Entonces dijo: “ese es el que yo quiero, te pago lo que cuesta y otra cantidad por encima”.

– Y se lo llevó.

El caso es que Bebo tocó un piano por primera vez a los 9 años y que vivía en el campo cuando se le ocurrió decirle a su abuelo que quería ser pianista. Él le dijo que no, que doblara el lomo y se pusiera a trabajar. Entonces se escapó para La Habana a cumplir su sueño.

– Es una historia muy parecida a la de Esteban, dijo Maritza, y Chucho sintió una fuerte conexión. Él es muy espiritual con todo.

– Chucho es un músico excepcional.A veces de la primera toma ya cogía el sentimiento y creaba un temazo para la escena completa. Un día, cuando terminó la música de una de las escenas, le digo “¡eso está empingao!” y comenzó a reírse de mi grosería. Más tarde, después del concierto de Lang Lang en la Catedral de La Habana, lo llamo y le pregunto cómo le había ido y me dice: “empingao!”.

***

El director de Esteban suele decir que es una película casi autobiográfica. Pasó mucho trabajo cuando decidió que iba a ser cineasta.

– Todo el mundo decía que estaba loco, o que qué hacía el mataperro de la esquina que no más que un bandolero, que dejó la escuela en el técnico medio, que se reúne con delincuentes… En medio de todo eso se me ocurre ser cineasta.

Ante mi cara de asombro, Jonal se explica mejor:

– A lo quiero llegar es que la obra que yo decida realizar como cineasta tiene que tener mucha verdad.

 

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